Historia

Tintorujo nace por un estrecho vínculo con una pequeña Viña en Quillón, localidad cercana a Concepción, en la que trabaja la gran mayoría de los campesinos del sector. Ahí la fundadora creció viendo la pasión con que hombres y mujeres cosechan las uvas, las seleccionan y las acarrean en tractores para llevarlas a la bodega y empezar finalmente la producción del vino. De todo el proceso de la vendimia, lo que más inquietaba y llamaba su atención era la cantidad de orujo de uva (semilla y piel) acumulado a las afueras de la fábrica.

Este es un problema para todas las viñas, si bien gran parte del orujo se usa como abono para la tierra, es tanta la cantidad que se produce -cada tres litros de vino, se genera más de un kilo de orujo- que muchas veces es desperdiciado.

Luego de un intenso proceso de investigación, se descubrieron importantes propiedades que tiene el orujo para el organismo: elevada concentración de fibra y antioxidantes, haciendo de éste un potencial ingrediente funcional para la gastronomía gourmet.

Tintorujo día a día procesa y fabrica nuevos productos en nuestra cocina-laboratorio, con el fin de llegar a tener una línea completa de alta cocina.

Somos los primeros en fabricar productos en base a un descarte, orgánico, funcional e industrial, que posee una fuerte imagen-país por venir de unos de los sectores exportadores claves para Chile. Pretendemos generar conciencia en las viñas, cambiando el significado del orujo: pasando de ser un estorbo a una materia prima exclusiva.